Sobre la pintura.

Siempre veo imágenes.
Mediante mi trabajo analizo el significado de este fenómeno.
¿ Cuál es la consecuencia de estar expuesto a este bombardeo constante de imágenes?
¿Cuál es, entonces, la relación entre realidad y ficción y cómo afecta a la interpretación de imágenes?
A veces tengo la sensación de que la realidad es algo que observo desde la distancia, mediante la ventana que constituye la pantalla. En este sentido, la pantalla es el símbolo de la ventana hacia el mundo exterior del Romanticismo en la historia del arte.
Esa situación es parte de la motivación de buscar un contrapunto o una respuesta, mediante la construcción de imágenes propias.
Mi método consiste en reorganizar y seleccionar algunas de esas imágenes cotidianas. Analizo lo que me atrae de una situación o un fenómeno social. Luego intento aproximarme a esa situación, con imágenes encontradas o bien con imágenes propias. La conexión con el contexto original pasa a ser meramente simbólica en cuanto empiezo el trabajo con la pintura. Utilizo los elementos que me parecen más relevantes en relación a mis propios pensamientos sobre el ser, pero también sobre el proceso de crear imágenes y la historia del arte.
La consecuencia de ver todas esas imágenes es una selección, una priorización. En este sentido, quizás mi trabajo sea una consecuencia del cortar y pegar como fenómeno social.
Se trata de la dificultad de tomar decisiones cuando la oferta, y por tanto, las posibilidades son infinitas.
Es una forma de trabajar muy subjetiva. Es una manera en que puedo comprender y acercarme al mundo exterior: Mediante las historias que mis pinturas reconstruyen.

Elijo cuidadosamente las fotografías o frames que serán punto de partida para las pinturas. De esa manera tomo una situación de un contexto, para luego colocarla en otro.
Con esa estrategia de trabajo intento volver a lo próximo, lo íntimo, en mi búsqueda de una pausa en la realidad, otra realidad subjetiva. Los cuadros son nuevos frames pausados, extraídos del día a día.
El tiempo es un factor importante, porque las pausas son importantes.
Me refiero al tiempo que se toma el espectador para observar la pintura, pero también al tiempo que yo aplico al realizar el cuadro. Se trata de un proceso de enriquecimiento de la situación, con el tiempo como el factor conceptual más importante.
El formato, entendido como tamaño, también pasa a ser un aliado en razón a cambiar el acceso al cuadro. A veces busco la sorpresa como nexo a la reflexión.
Corto, añado, acerco o alejo el punto de vista para poner énfasis en el detalle o en la totalidad del motivo.

Se crea una nueva poesía en el momento que me apropio de esas fotografías o stills mediante la pintura.
El resultado es una doble ficción en relación a las imágenes originales y la realidad.